Una historia de transformación personal que se convirtió en proyecto colectivo.
En 2019, organicé mi primer viaje grupal. Quería mostrar a un grupo de amigos los Picos de Europa tal como yo los había descubierto años atrás. Contraté una empresa de turismo convencional. El resultado fue desastroso: autobuses ruidosos, grupos de 40 personas, basura en los senderos y un guía que repetía datos de Wikipedia sin levantar la vista del móvil.
Esa noche, sentado en un refugio, me pregunté: ¿cómo es posible que hayamos normalizado destruir los lugares que supuestamente amamos? Ahí nació la primera semilla de lo que hoy es Frosty Ventures.
Pasé dos años investigando modelos de turismo regenerativo en Nueva Zelanda, Costa Rica y Escandinavia. Hablé con biólogos, guías de montaña, antropólogos y habitantes de pueblos que habían visto cómo el turismo descontrolado arrasaba sus comunidades.
Aprendí que el problema no es viajar. El problema es cómo viajamos. Y diseñé un sistema diferente: grupos pequeños, guías locales con conocimiento real del territorio, compensación de carbono obligatoria y colaboración directa con proyectos de conservación.
No trabajo solo. Frosty Ventures es un colectivo de guías especializados, biólogos de campo, arquitectos sostenibles y habitantes locales que conocen cada piedra de los territorios que exploramos.
Cada ruta pasa por un comité de revisión ecológica. Si detectamos que un sendero está sobrecargado, lo eliminamos del catálogo aunque sea rentable. Si una comunidad nos pide que reduzcamos frecuencias, lo hacemos sin dudar. El negocio es importante, pero nunca a costa del entorno.
No somos una agencia de viajes con un barniz verde. Somos un proyecto de restauración ecológica que usa el turismo como herramienta de financiación. La diferencia es sutil pero fundamental.
Cada euro que invertís en una experiencia con nosotros tiene trazabilidad completa. Podéis ver exactamente cuánto va a reforestación, cuánto a cooperativas locales y cuánto cubre costes operativos. Transparencia radical.
El objetivo para 2027 es expandir el modelo a 12 nuevas rutas en la península y comenzar colaboraciones con proyectos similares en Portugal y Marruecos. Queremos demostrar que el turismo regenerativo no es una utopía de nicho, sino un modelo escalable y rentable.
Pero el crecimiento tiene límites. Nunca seremos una empresa de masas. Preferimos tocar menos vidas pero transformarlas de verdad.
Fundador y guía de alta montaña
Técnico en glaciología y especialista en rutas alpinas sostenibles.
Bióloga marina y coordinadora costera
Doctora en ecosistemas mediterráneos y buceadora profesional.
Rastreador de fauna ibérica
15 años documentando lobos, linces y águilas en estado salvaje.
Especialista en turismo regenerativo
Arquitecta sostenible y diseñadora de experiencias de bajo impacto.
Cada viaje es un voto por el tipo de turismo que queremos ver en el mundo.
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